Martes, 13 de marzo de 2012
                                     
Es alentador leer noticias como la que dice que han hallado en laboratorio un gen que actúa sobre las células cancerígenas suprimiendo los tumores. Teniendo en cuenta que lo que hace la enfermedad es precisamente lo contrario – actuar contra estos supresores en las células cancerígenas – nos hallamos ante un descubrimiento fundamental no tan solo para el tratamiento del azote del siglo XX, sino para las posibilidades añadidas que lleva implícitas el citado gen: rejuvenecer el organismo a la vez que eliminar grasas superfluas de manera natural.
La panacea que todos los científicos han estado buscando desde antiguo: el mantener un cuerpo joven y esbelto durante mas tiempo, a pesar de que se ingieran las mismas cantidades de alimentos que quienes presentan síntomas de obesidad, y asegurar que con una dosis conveniente del gen, además, se refuerzan las defensas naturales frente a tumores cancerígenos.
Y ha sido descubierta por el equipo de investigadores que dirige la brillante Doctora Blasco, considerada como una de las autoridades mundiales en su especialidad.
Bien es verdad que las pruebas – como casi siempre - se han realizado con ratones de laboratorio, y aun falta bastante para que puedan demostrar su efectividad en humanos, pero el primer paso(el mas difícil) está dado, y de ahí en adelante toda la comunidad científica va a pisar el acelerador para experimentar con el gen milagroso, aunque, como en todo, hay un pero: que modificar un gen es un riesgo con resultados imprevisibles en cualquier ser vivo porque puede dar lugar a mutaciones indeseadas que la naturaleza se toma sus siglos para realizar y que aceleradas por procesos de laboratorio, generan la duda, el pero... que debe acompañar a toda investigación, y mas cuando esta tiene que ver con los genes, que, como sabemos, son la razón de ser de toda especie.
Por eso es necesario ir con pies de plomo y tomarse el tiempo necesario para probar lo que haga falta antes de dar por válidos los resultados, que, sobre el papel son espectaculares: un comprimido o cápsula que tomado por vía oral destruye las células cancerígenas, manteniendo el cuerpo mas joven y flexible y añadiendo grasa parda, que es la que no engorda, que permite comer todo lo que nos apetezca sin que afloren los antiestéticos y molestos michelines alrededor de.
Nos congratulan todos los avances científicos cuya finalidad es la mejora de la salud y la erradicación de las enfermedades en el mundo, sobre todo si vienen firmados por investigadores/as españoles. Mucho mas que el conseguir trofeos en competiciones vacuas que no conducen mas que a inflar el ego de quienes los consiguen y sus seguidores.
Lo que debemos plantearnos, a la vista de los recortes en investigación científica promovidos por el actual gobierno, es cuanto van a durar a este paso y si esas/os investigadores – como hicieron otros muchos anteriormente – no se verán obligados a emigrar al extranjero donde cualquier avance venga de quien venga es bien recibido y se le da el soporte necesario, por mucho que la crisis obligue a constreñir otros presupuestos menos importantes.
Es todo una cuestión de prioridades. Y aquí, por lo visto, la investigación no es una de ellas. Es preferible dar créditos y "reflotes" a entidades bancarias - que han tenido superavits millonarios en el anterior ejercicio - que invertir en I+D.

                                                                                                                               

El gen que evita el cáncer, rejuvenece y ayuda a perder peso

Por Miguel Artime | Cuaderno de Ciencias – vie, 9 mar 2012

El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, que dirige la insigne científica María Blasco, se encuentra entre los de mayor prestigio internacional en cuanto al nivel de sus trabajos. Recientemente, su labor en el estudio de los así llamados "genes supresores de tumores", les ha hecho saltar a las portadas de medio mundo.

Lo que hacen estos genes supresores, es codificar proteínas que nos protegen contra el cáncer de manera natural. Una de las armas del cáncer consisten en inactivar estos supresores en las celulas afectadas por el tumor. El cáncer es una enfermedad íntimamente ligada con el envejecimiento. De hecho, es evidente que la acumulación de daños producidos por la edad y no resueltos convenientemente, está detrás de la aparición de múltiples tumores. A su vez, muchos investigadores creen que la acumulación de células dañadas en nuestro organismo, es así mismo la base del envejecimiento.

Como vemos la relación envejecimiento y cáncer existe, y es notable.

Se sabía gracias a trabajos anteriores que modificando genéticamente a las células (en este caso de ratones) para que portaran copias extra de algunos de estos genes supresores de tumores, los animales aumentaban sus defensas antitumorales. Al mismo tiempo y sorprendentemente, al reforzar las defensas naturales contra el cáncer del organismo de estos ratones, estos se encontraron así mismo protegidos contra los rigores del paso del tiempo, exhibiendo mejores parámetros de salud.

Lo que han descubierto ahora los investigadores del CNIO, está relacionado con nuevo gen supresor de tumores denominado PTEN. Al estudiar a ratones modificados para portar más copias de este gen, los científicos contemplaron de nuevo el parámetro antes comentado: los roedores estaban más protegidos frente al cáncer y de nuevo eran también más longevos. Lo verdaderamente sorprendente era que además, presentaban una nueva característica muy destacable: estaban notablemente más delgados.

En efecto, los ratones manipulados genéticamente estaban un 28% más delgados que el resto, pese a comer lo mismo o incluso más, que los no modificados.

La respuesta a este misterio parece estar en la producción de grasa parda (o grasa buena) la cual permite quemar la energía sobrante (¡sin ejercicio!) que el cuerpo acumula en forma de grasa común. Está grasa parda está íntimamente relacionada con los procesos que permiten a algunos animales hibernar y es común en los bebés humanos, que la emplean para generar calor.

De algún modo, los ratones con más PTEN activan a la grasa parda, lo cual les permite estar más protegidos frente a la obesidad y la diabetes. Para demostrar esta relación entre el PTEN y la obesidad, los investigadores administraron a los ratones un compuesto experimental que inhibía a la misma enzima contra la que actúa el PTEN, llamada PI3K. Los resultados obtenidos fueron los mismos, abriendo la puerta a métodos que permitan activar la grasa parda mediante compuestos sintéticos.

Si se confirmase este mecanismo en humanos (para lo cual queda un largo trecho) en teoría sería posible suministrar un medicamento que nos proteja contra el cáncer, nos permita vivir más y mejor (es decir aparentemente más jóvenes) y que además nos haga deshacernos del exceso de nutrientes sin ningún esfuerzo. ¡La panacea que buscan las farmacéuticas!

Si estos genes supresores son tan sumamante beneficiosos. ¿Cómo es que la evolución no los hizo más comunes? Bien, desde el punto de vista estrictamente biológico, un animal adulto que haya superado la fase de reproducción deja de tener importancia de cara al mantenimiento de la especie.

Solo que nosotros, los humanos, nos oponemos a los dictámenes de la evolución. Queremos vivir jóvenes, sanos y delgados durante mucho más tiempo. En ese sentido, este trabajo podría ser todo un salto hacia adelante.

Leído en Amazings.


Tags: investigadores, españoles, hallazgo, gen, cáncer, juventud

Publicado por wizfun @ 13:07  | CIENCIA
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