Viernes, 02 de marzo de 2012

                                   

Es impresionante la capacidad del ser humano para salir al paso de los problemas que se le presentan; pues eso y nada más son los inventos: gadgets que solucionan las necesidades de todo tipo que puedan surgir en el día a día. De la misma forma que, como reza el refrán, "hecha la ley hecha la trampa", en los asuntos cotidianos surgen mil y un problemas que nos ponen en el brete de tener que pensar soluciones. Como todo el mundo lo quiere todo para ayer, la rapidez con que se suceden los acontecimientos obliga a despertar la imaginación y desarrollar ideas de una manera acorde a las circunstancias, o sea, velozmente.

Son muchas las personas a quienes la cabeza les bulle de ideas y que con tan solo una ligera intuición pueden llegar a proyectar cosas ingeniosas y útiles. Que luego ese proyecto llegue a verse en el mercado, eso ya es otra cosa. Se necesita capital e infraestructuras para comercializar los inventos, y hay cada vez menos mecenas que invierten su dinero en algo nuevo si no tienen unas fuertes garantías de que las ventas estan aseguradas.

Don MIguel de Unamuno en agria polémica con Ortega y Gasset dijo aquella frase: ¡Que inventen ellos!, que ha pasado al anecdotario como una de las mas desafortunadas salida de la boca de un intelctual. Nuestros inventores, sin duda contrarios a la polémica que suscitó la citada frase, son de lo mas prolíficos y no hay Feria Internacional que se precie que no cuente con una buena representación hispana: inventos prácticos y sencillos que como el abrelatas, o el cepillo de dientes, o el tapón de estrella de las botellas con gas, existen desde tiempo inmemorial y, mas o menos sofisticados, conservan la esencia que los convirtió en objetos únicos.

En otros tiempos había soñadores que no dudaban en patrocinar este tipo de cosas, pero tal y como está la economía, cada año que pasa hay menos kamikazes de las finanzas que se lanzan a la aventura de comprar la patente de un producto que no se sabe a priori si va a venderse o no. Se ha perdido el romanticismo en los negocios y los caballos blancos han dejado paso a los tigres y sanguijuelas. Es la vida y hay que tomarla como viene, como decía una canción italiana de final de los 50, que versionearon, entre otros, aquellos cinco simpaticos hermanos malgaches llamados The Surfs.

                                               

Un sistema para proteger las casas de las inundaciones, otro para evitar que el oído se caliente durante largas conversaciones por móvil, una crema de depilar que reduce la celulitis o un chupete aromatizado para los bebés con congestión nasal, son solo una muestra de la imaginación de inventores de todo el mundo.

Más de setecientos expositores de 45 países y un millar de inventos se dieron cita en la última edición del Salón Internacional de los Inventos de Ginebra, que, casi cuarenta años después de su primera edición, ha vuelto a demostrar que, al margen de las crisis económicas, lo que nunca faltan son nuevas ideas.

Si en el pasado Mundial de Fútbol celebrado en Sudáfrica las "vuvuzelas" rivalizaron en protagonismo con el argentino Lionel Messi, el brasileño Kaká o el autor del gol que le valió a la selección española el campeonato, Andrés Iniesta, en la próxima gran cita con el deporte rey seguro que no falta el invento ideado por Roberto Riber Arzabala.

Capaz de llegar a los 108 decibelios, la bocina ideada por Riber es solo un ejemplo de que, aunque lo parezca, no todo está inventado y, si lo está, siempre se puede hacer "más y mejor".

Del total de inventos presentados en el salón, el 79 por ciento ha sido creado por empresas, instituciones o universidades, y el 21 por ciento por particulares, personas que, en muchas ocasiones, aparcan temporalmente su profesión habitual tras habérseles "encendido la bombilla" y haber decidido dar una oportunidad a su invento.

Un ejemplo de ello es Francisco Javier Garcés, metalúrgico de profesión y creador de un chupete que ayudará a descongestionar la nariz de los más pequeños con un mecanismo que puede parecer sencillo, pero que no se le había ocurrido a nadie antes.

Un trozo de algodón dentro de un pequeño compartimento del chupete, unas gotitas de esencias descongestionantes, de romero o de pino, y listo: los niños con tos o con mocos pasarán una noche de lo más calmados.

"Tengo dos hijos y los dos han sido siempre muy mocosos. Se pasaban la noche tosiendo y no nos dejaban dormir. El médico nos propuso utilizar unos parches mentolados, pero eran demasiado fuertes, preferíamos algo más natural. Probamos con esta idea y ya la primera noche el niño durmió de un tirón y nosotros quedamos encantados", relata Garcés en una entrevista con EFE.

Para que un invento tenga éxito, no hace falta que tenga una tecnología superavanzada: basta con que ayude a facilitar las tareas más cotidianas. La fregona, las aceitunas sin hueso y las ideas de Salvador Alimbau, un veterano inventor que participa en el salón de Ginebra desde 1981, son un buen ejemplo de ello.

Carmen de Águeda.

Efe-Reportajes.

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Tags: imaginación, inventos, curiosos, prácticos

Publicado por wizfun @ 0:40  | LO COTIDIANO
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