lunes, 21 de noviembre de 2011

                                                              

Es muy probable que si lo digo yo, nadie va a ahacer el mas mínimo caso de lo que diga. ¡Ah! (como suele apostillar Ferràn Monegal). Pero cuando quien lo dice es todo un Premio Nobel de Literatura, reconocido mundialmente, la cosa cambia. Aunque lo que diga sea lo mismo. Pero en esta sociedad del relumbrón y los oropeles lo que sigue contando son las medallas.

Estamos desde hace bastante tiempo en la etapa de los mitos, y a estos se les atribuyen virtudes, y hasta poderes sobrenaturales, cosa que no es cierta. Tanto si se trata de un actor o una presentadora de televisión, como si es un  deportista o una modelo, un escritor o una tertuliana de La Noria,  lo que importa es que sean populares; lo demás, al pueblo le tiene si cuidado.

Lo mismo sucede en el campo de la cultura y la intelectualidad, sumamente poroclive a la admiración desmesurada, por pensarse que son seres de otro planeta, inalcanzables para los de a pié, que, no obstante, en su rama mas zafia, les echan siempre un pulso a "su modo", que suele ser mas bien insultante, cuando no escatológico.

Prescindiendo de esas pequeñas dicusiones, motivadas siempre por la envidia, el caso es que lo que dicen quienes poseen premios y honores es acatado sin rechistar, pues se piensa que tienen mayores argumentos inteligentes que los demás. Sin embargo he visto en algunas ocasiones a mas de uno callarse ante el discurso de álguien aparentemente inferior. Y no es por falta de argumentos sinó por prudenmcia, que suele ser una de las virtudes de las personas cultivadas.

Pues mira por donde me viene a huevo el escrito que sigue para demostrarlo; firmado nada menos que por Don José Saramago, admirado escritor, que no era precisamente popular por callarse las cosas. Bien, pues resulta que hace ¡ años ! quien esto escribe ya ponía sobre la mesa de sus blogs una serie de artículos dedicados a los medios de comunicación, argumentando que se estaban convirtiendo en escuela de malos modos y universidad del desconcierto. También decía, si mal no recuerdo, que la culpa la tenemos todos un poco: primero, por permitirlo sin ponerle dudas a lo que se emite, y segundo, por no decirles a quienes no saben como funciona el asunto mediático cuatro cosas al respecto, para que tuviesen unos mínimos concocimientos que les permitieran hacer uso de su derecho a la protesta, con argumentos válidos.

Es apenas un apunte, como acostumbraba a hacerlo Saramago en sus famosos cuadernos, que se publicaban en prensa y revistas culturales. Un apunte con toda la sabiduría que da la experiencia y toda la dureza que da el cansancio por lo que no le gustaba.

¡Eh...! que lo ha dicho Saramago...

                                                                

El reinado de la audiencia

agosto 25, 2011 por Fundação José Saramago

Si lo único que le ofreces a la gente es telebasura y obvias que existen otras cosas, ellos creerán que no hay nada más allá de la basura. En estos momentos, la audiencia es la reina y por ella es lícito hasta matar a tu abuela.

Los medios tienen gran parte de responsabilidad en esto, aunque es necesario preguntar quién mueve sus hilos. Siempre hay detrás un banco o un gobierno.

¿Un periódico independiente? ¿Una radio libre? ¿Una televisión objetiva? Eso no existe. Esta mezcla, la telebasura y los medios dependientes, provoca que la sociedad esté gravemente enferma.

El Diario Montañés, Santander, 11 de julioJosé Saramago en sus palabras


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http://paper.li/wizfun/1315752719# 


Tags: medios, saramago, audiencias, telebasura

Publicado por wizfun @ 15:29  | MEDIOS
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