Hay rincones inolvidables. Como hay momentos.
A veces – bastantes – los rincones y los momentos coinciden y entonces se puede apreciar en todo su esplendor el rincón. Es la fusión de los vectores espacio/tiempo en un instante único. Es como intentar ponerle nombre a lo innombrable.
Hay un árbol, el árbol, para mas señas, que nació y creció en un lugar cuyo nombre no voy a decir, que fue parada y fonda de algunos/as soñadores, de otros indecisos, de muchos buscadores, que escondieron en sus huecos multitud de objetos: desde casetes deshilachadas, hasta mensajes en clave; desde envolturas de chicle hasta alguna que otra foto rota. Y el árbol allí. Reseco y firme.
Mientras, Bela Flek y los Flektones, desgranan su caudal de música perezosa a través de los auriculares. La fusión de la electrónica con los instrumentos tradicionales en perfecta simbiosis para crear una atmósfera sonora única. ¡Así es como debe ser, si señor!