sábado, 03 de abril de 2010
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   ¡Para, paraaa!... – había dicho el marido antes de que su esposaestrellase el automóvil contra un árbol estratégicamente colocado acinco metros del arcén. A pesar del golpe de volante brusco de el, nadase pudo hacer: ¡se la pegaron! Suerte de los cinturones de seguridad.

  Allí quedaron, ella sin saber que decir, con la boca abiertabalbuciendo no se que de “...la lavadora, la lavadora...,enchufada...”..., y el sudando copiosamente por el susto y dandogracias a no se sabe muy bien quien por lo bajini.
   Ramiro y Rosaestuvieron así una buena media hora, sin reaccionar, mirandosimultáneamente al paisaje y entre sí con cara de estúpidos, masblancos que la cera.

"Ya te dije que eso de ir a ver a tu madre hoy no era buena idea" (sobre todo porque había partido en la tele)...
-  Pero, pero... ¿quién iba a suponer que ese árbol estaría tan cerca dela carretera? Ya les daba yo una buena a los de obras públicas pordejar las cosas a medio hacer...
Bla, bla, bla, bla... Otra mediahora de reproches mutuos y ataques en los que salieron todas lasincompatibilidades que habían dado al traste con aquel matrimonio quese las prometía tan felices y que había culminado en un “soportarsepara ir tirando” tan común en las parejas que se necesitan para seguirviviendo.
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  ¿Qué pensáis que hubiera sucedido si el conductor hubiese sido el?Exactamente lo mismo. Hay cosas que no varían por mucho que entren enla fórmula variables diversas. Vamos, que hay situaciones que no puedencambiarse aunque los protagonistas tuvieran el valor de agarrar cadauno un vehículo y marchar a todo gas por caminos opuestos. El destinolos volvería a unir para que siguieran sufriendo juntos a pesar de lospesares. Es lo inexplicable, que con unas sencillas operacionesmatemáticas nos demostraría la inevitabilidad de algunos sucesos, comoen aquella serie de TV en la que, mediante las matemáticas, resolvíancasos gracias a la ley de probabilidades y las constantes fijas yvariables.Go to fullsize image

  No, no, señores, no vamos a entrar en si las mujeres conducen peor omejor que los hombres o viceversa, porque esta no es la intención delarticulista, sino bucear en el meollo, en las causas mas profundas dela conducta en pareja. No les quepa la menor duda de que mucho de loque sucedió aquel día tuvo que ver con las pautas de conducta y losdetalles que habían llevado a aquellos dos a donde estaban cuando elaccidente. Y eso no pueden predecirlo ni el código de circulación nilos ortodoxos griegos. Hay muchos más condicionantes que el simpledespiste o el desconocimiento de las reglas fundamentales de laconducción para causar un accidente. Y eso no hay código escrito que loespecifique, por muchas recomendaciones que se den a la hora de ponerseal volante. Nada sirve para nada en un momento dado: la décima desegundo que va entre el continuar sin problemas o el tenerlos.Cualquier causa que se inventen será aplicable a algún caso concreto,pero no por regla general. Cada persona es un complejo mundo, y cadapareja más. Los problemas de pareja no se acostumbran a dejar en casa ala hora de ponerse al volante. Si a ello añadimos problemas personales– aunque sean leves – ya tenemos el detonante que pone en aquelvehículo concreto una carga con temporizador que, antes o después,desencadenará el desastre. Si es de manual...Go to fullsize image

Lorealmente interesante es como no se han dado cuenta en la DGT de todosestos detalles que están a la vista de cualquier observador un pocopreocupado por el tema. ¿Como no incluyen entre los ejerciciospreceptivos para obtener el Carnet de Conducir la visita obligatoria alsicólogo y ciertas pruebas de carácter personal que determinen lascapacidades “síquicas” con que el, o la infrascrita, se enfrentan a laconducción?: en que condiciones afectivas llegan a situaciones extremasen las que cualquier distracción nos puede costar la vida, o, en elmejor de los casos una parálisis permanente.
Ahí queda la pregunta,al viento, como la aerodinámica carrocería de ese objeto que unosidolatran y otros denuestan, pero que no hay que olvidar que es unamáquina que debemos manejar nosotros, con todos nuestros sentidosalerta. Sin problemas sentimentales añadidos.
   Por favor, cuandoconduzcamos, dejemos en casa todo el exceso de equipaje mental que nohace más que complicar las cosas, y hagámoslo como si hubiésemosdespertado de golpe de un profundo sueño que nos ha dejado el cerebrocomo nuevo.Go to fullsize image

PD: que estas vacaciones de Semana Santa sean las menos accidentadas de los últimos años.



Tags: problemas, circulación vial, accidentes, psicología

Publicado por wizfun @ 13:11  | LO COTIDIANO
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